Esa gente del gobierno, nos dijo, y eso paracos, esa gente qué va a entender si esa gente nació ayer, nos dijo. Y me tuve que tomar un tiempo para darme cuenta de que verdaderamente, en voz de un indígena, es absolutamente preciso pensar que nosotros, esta sociedad mestiza que cree entenderlo todo y dominarlo todo y contener en sus manos la evolución bajo el discurso del progreso, somos demasiado jóvenes, casi adolescentes diría, en esto de funcionar como sociedad. Cuando llegó Colón, hace unas seis generaciones, ellos ya eran viejos habitantes de la tierra que se pusieron de acuerdo con ella y trazaron un pacto de convivencia para poder vivir en el mismo espacio armónicamente. El primer acto de política de los Tule, fue hacer acuerdos con la naturaleza, política externa digamos.
Para los días que estuvimos hospedados en la reserva de Makilakuntiwala, había una epidemia que estaba matando niños. Algunos indígenas, no uno, algunos, soñaron con bestias y alimañas que amenazaban con llevarse a todos los menores de cinco años. En asamblea concluyeron que esa epidemia era un castigo por haber talado un árbol de un lugar sagrado. Los lugares sagrados son todos lo que estén cerca a un cuerpo de agua, el cementerio, y algunos otros muy específicos. Talar árboles de esas zonas, además de erosionar o alterar los ecosistemas cercanos a las fuentes de agua, puede molestar a los espíritus; se pone en riesgo pues la vida humana cuando se rompen los acuerdos básicos de convivencia con la naturaleza.
Los libres, así llaman a los no-indígenas, seguimos insistiendo en desconocer la autoridad histórica que deben representar los antiguos dueños de la flecha. Cuánto más nos alejamos del conocimiento indígena, de la heredad que nos dejan, más sentimos que avanzamos hacia el progreso; cuando hasta el progreso es joven , y ni siquiera éste ha podido vencer la resistencia de los dueños originarios de la tierra. De mirarlos no más es fácil darse cuenta de lo antiguas que resultan sus políticas; capaces de mantener en orden y justicia en una sociedad desde hace siglos incontables.
Dice la historia Tule que paptumath fue el padre originario del universo, lo creó todo en donde no había nada y puso sobre la tierra varias capas, al final de ella al hombre kuna. Después, muchos años después, vino un hombre, un nele, un sabio, que vino a enseñarles todo. Ibeorgum les enseñó incluso a dormir, y les enseñó también las primeras políticas de convivencia, como saludar y desear buenos días. Los kuna tienen una historia mítica, como todos los pueblos antiguos, que viene pasando de boca en boca desde el principio de los tiempos. Tienen un registro, un recuerdo vago si se quiere, pero un hilo que los conecta con un punto mucho más allá de la historia, podríamos decir desde siempre, desde que el hombre pobló el golfo del Urabá ahí están ellos, viviendo en comunidad, en sociedad, desarrollando políticas públicas, ecológicas, sociales, y logrando acuerdos para cohabitar de manera armónica, trazando rutas para avanzar como sociedad y seguramente cometiendo errores también, haciendo pruebas que los han ido conduciendo, por ensayo y error, a lo que son hoy.
Mientras tanto los libres seguimos haciendo intentos vagos, búsquedas alternativas de sociedades distintas a las que conocemos para poder salvar esta humanidad del desastre al que la hemos orillado. Y encuentro por el mundo miles de intentos de autogestión en comunas que pretenden afinidad con el medio ambiente, y en muchos casos todos esos intentos fallan. En la comunidad tule encontramos la muestra, el paradigma, de sociedades alternativas con diferentes estructuras sociales, formas distintas de tomar decisiones, de relacionarse e incluso de repartir la tierra y de mantenerla. Al punto, pues, que durante los bloqueos económicos a los que han sido sometidos por los actores armados que pretenden ganarles la batalla por la propiedad de sus tierras, las que habitan desde siempre, demostraron que no necesitan el contacto con la civilización más que para comprar sal, en todo lo demás han demostrado, y se han demostrado a sí mismos, son autosuficientes. Además su forma de trabajo con la tierra es sustentable, porque lo ha sido siempre, llevan siglos habitando el mismo espacio de tierra, y esa misma tierra les sigue siendo productiva. La crisis alimentaria que pudieran tener hoy, es resultado de la intromisión del hombre blanco. En cuanto los libres, colonos y armados, se acercaron a sus tierras, se acabó la cacería, se alejaron los animales, se empezó a talar en exceso y se contaminó el río. Los muchos intentos del hombre blanco por poblar la zona del Darién ha resultado en desastres ecológicos que afectan primero a la comunidad indígena que al propio destructor.
Poco se quejan en general, pero cuando sienten la oportunidad se quejan de que las cosas no son como antes, cuando había caza, y cuando el agua era limpia. Lo que necesitan hoy es agua potable que no enferme a los niños. Están asentados a las orillas de un río místico y muy cerca de una ciénaga que parece no tener orillas, y siempre han vivido de esa agua que baja de la serranía del Darién. Hoy esa agua está contaminada porque los colonos que tienen fincas compradas ilegalmente en la adquisición de tierras que antes fueron propiedad colectiva de los indígenas, limpian las bombas fumigadoras en el río, y tiran los sobrantes de aditivos y herbicidas. O tiran los muertos río abajo para que crucen por en medio de la comunidad ya hinchados y hediondos. Encima no pueden salir del resguardo porque hay paredes de plomo cruzado que los tiene encerrados lejos de la montaña a donde han ido a esconderse los venados, los jabalís, armadillos, micos, tantas, guaguas y todas las demás delicias que los más viejos cazaban a las orillas del poblado antes de que los libres asustaran hasta al tigre.
La tierra está repartida para todos, cada uno tiene el espacio donde vivir, y la tierra para hacerla productiva. Cada árbol tiene propiedad. Están regadas las propiedades a manera de rompecabezas, y unos tienen un pedazo al norte y otro al sur, y parece un desorden que sólo ellos entienden porque no tienen que separar los segmentos con rejas, ni poner alambre alrededor de los árboles, ni nombres, ni contratos, ni cámaras de vigilancia, ni paredes, ni plumas, ni siquiera líneas en el piso. Todos respetan lo que es de todos y lo que es de cada uno, y cada uno tiene lo que necesita. Lograron librarse del alambre de púas distribuyendo la tierra equitativamente, una vez todo el mundo tiene su parte, nadie necesita meterse donde no le corresponde.
Tierra para habitarla, y libertad para sembrarla. Ya repartido el territorio siembran todo lo que necesitan, y ellos mismos limpian el terreno y separan las zonas en las que van sembrando, pero bien pueden haber plátanos en el sembrado de cacao, o yuca junto al arroz, porque la diversidad del cultivo mantiene viva la tierra. Incluso los grandes proyectos productivos empiezan por la lógica del funcionamiento ecosostenible. Es evidente que tienen claro que para comer se necesita cuidar de la tierra. Cuando uno se pierde caminando por los miles de caminitos que tiene el resguardo va encontrando a la mano mangos, mamoncillos, cacao, plátanos, aguacate, guanábana, naranjas, mamey…y con un palo largo puede ir desayunando por partes sin ningún esfuerzo y sin gastar un centavo del bolsillo. El esfuerzo de trepar el palo para bajar el mamey es el costo del mamey. Esa diversidad es resultado del respeto mutuo entre el territorio y sus habitantes.
Así como reparten la tierra, con la misma naturalidad reparten las responsabilidades y la toma de decisiones. En la cara de cada uno de los ciudadanos kuna con que tuvimos contacto brillaba la evidencia de que la convivencia armónica es posible si empezamos a confiar en el otro y en nosotros mismos. El hombre es incapaz de sobrevivir en solitario durante tantas generaciones; el trabajo en equipo, los agrupamientos humanos, aumentan nuestras posibilidades de subsistencia. Aunque al parecer en el mundo libre esa ecuación está invertida, y mientras más grandes las ciudades más posibilidad hay de que alguien altere tu paz y tu libertad. El viejo Don José, que fue cacique durante más de treinta años, nos decía que hasta que él entregó la dirección de la comunidad nunca tuvieron la necesidad de inventarse un método de castigo, la mera vergüenza pública era suficiente humillación como para controlar el orden público. Hoy día tiene un cepo, una especie de trampa para micos en donde amarran a quien ha roto una regla, y lo dejan a la intemperie durante un periodo de tiempo relativo a la gravedad de la falta. El viejo don José asegura que desde que llegó el dinero a la comunidad las cosas han cambiado, y tuvieron que inventarse el cepo para corregir a la gente. En su tiempo, decía, el cacique era un concejero, ahora también tiene que ser juez.
Las decisiones, decíamos, se reparten entre los ciudadanos. Es ciudadano todo aquel que participe de los trabajos comunitarios. Es decir, que asumen la responsabilidad al tiempo que el derecho. Los trabajos comunitarios consisten en colaborar a la hora de una obra pública. Si se necesita una casa, una cancha de fútbol, una limpieza de caminos, o cualquier otra obra debe hacerse en grupo para facilitar el trabajo. El ejercicio de la minga es tan natural como el derecho de los trabajadores a dar su opinión durante las asambleas. Al centro de una casa enorme se sientan los cuatro caciques, que tienen una estructura lineal: del cacique mayor al de más abajo. Ellos cuatro, tirados en las hamacas son la autoridad moral y los responsables administrativos. Su valor como caciques radica en que cada ciudadano confía plenamente en ellos, en su habilidad, en su capacidad de hablar bien y de obrar bien. De lo contrario, si el cacique falla, es destituido de su puesto, porque la comunidad ha perdido la confianza. Durante las asambleas el cacique habla y durante los rituales canta. Para hablar y para cantar tiene que tener sensibilidad humana, haber estudiado su cultura y servir de sostén ético para la sociedad. Tienen una función de líderes que está constantemente evaluada por el total de la comunidad, que puede perfectamente contradecirlo en una asamblea o estar en desacuerdo con lo que dice, porque todos en la asamblea tienen el derecho y la libertad de decir lo que les parezca sin mayor riesgo que la discrepancia. Toda palabra es sana y sagrada, por eso la confianza se deposita en quien tiene el don de la palabra: el que habla bien. Ese que habla bien es además el representante de la comunidad en el exterior, porque la comunidad confía en que velará por el bien colectivo y que será el mejor defensor de los derechos de todos; no habrá en ningún caso un lucro personal, así nos demostró la austeridad en la que vive Don José después de haber sido cacique por más de treinta años, no por eso tiene la casa más grande ni el terreno más lujoso, ni siquiera tiene más matas de plátano, lo único que conserva es el respeto y el aprecio de todos, que fueron guiados de su mano por mucho tiempo.









Antes de ir a comer estuve leyendo sus más recientes artículos que son tan buenos que los he vuelto a re-leer nuevamente. He quedado extasiado de sus experiencias, de la sensibilidad que han desarrollado ya que han aprendido a hablar con el corazón. Silvia tiene razón: es poesía pura.
Me dejó muy triste conocer sobre la muerte del nieto de Rafael , la del segundo niño, de lo que se les estaba viniendo encima por haberle fallado a la madre naturaleza.
¿Qué nos espera a los civilizados con tanto desastre, abuso y transtorno cometidos?. Algún día habremos de rendir cuentas . . .
Me identifiqué con el canto del pueblo utilizado para sanar, curar, salvar. Es que el canto es la expresión del espíritu, del alma. Tendríamos que aprender a pasar el tiempo cantando, que es algo que me gusta tanto y hago tan poco.
Hay toda una enorme enseñanza política en su artículo: Tierra y libertad. Creo que los Tule nos llevan una enorme delantera puesto que comparado con nuestros políticos persiguen el poder por el poder, no para servir a los demás. Cuando el bien común es la prioridad, la paz y la tranquilidad aparecen.
Ya me puedo estar imaginando como irá desarrollándose la edición de su trabajo que seguramente estará lleno de amor e inspiración. No dejen de escribir, es muy rico todo su mensaje, todo lo que nos dejan y aportan desde el corazón.
Con toda mi admiración y mi amor para ustedes.
J. Alfredo Valverde
Que maravillosa experiencia, tan direrente a lo cotidiano nuestro, no cabe duda que nosotros los “libres” nos hemos alejado mucho de saber como tratar a la madre tierra y sobre todo de como manejarnos a nosotros mismos.
CUANTA ENSEÑANZA!!!
Ojalà y nos sigan participando de sus vivencias ya que son muy descriptivas y me hacen (en lo particular) transportarme a esos lugares y visualizarme allì………
Que sigan disfrutando de este maravilloso viaje.
Les mando todo mi cariño
Marcela.
Marcia:
Les mando un cordial saludo, y que experiencia estas vivendo que maravilla, te felicito.
Por lo que leo en tus narraciones se siente que lo escribes desde el corazon, entendiendo todo desde el corazon, eso es la gran experiencia, asi es como los indigenas conviven con la tierra con el aire con el agua con el fuego, desde el corazon con gran respeto y humildad.
Estoy seguro que ya estas entendiendo y viviendo la propuesta de esta gente. Que es lo que buscas en tu proyecto segun lei.
Se dice que el gran cambio que se predice para el 2012, es un cambio de conciencia y es asi, los pueblos indigenas lo saben y se han venido preparando para ello, entes el centro de la conciencia de la tierra estaba en el Tibet y la India ahora ese centro se ha trasladado a sudamerica al norte de Chile y Sur de Peru ( es el Kundalini de la tierra es la serpiente de Luz) y esto provocara que los hombres con gran conciencia espiritual se generaran desde ahi y eso afectara de manera positiva toda esa zona.
Te comento esto por que los pueblos indigenas del mundo han estado esperando este cambio desde hace mucho y sus pactos y ceremonias con la tierra, lo hacen a traves de los rituales y ceremonias, ojala hallas tenido oportunidad de ver esos rituales y tambien la manera de como ellos conviven con la naturaleza y obvio su resistencia frente a la modernidad.
BUeno ya fue mucho rollo.
Cuidense mucho Marcia, y que todo salga mejor de lo planeado.
JR
Por ultimo, sus (o Tus) narraciones son geniales son muy amenas y entretenidas.
JR